Magazine # 112
RELEASE DATE: 2020-12-29
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EDITORIAL BY CHARLES BLADON

Our cover: Iván Rodríguez

ENGLISH VERSION

As this year comes to an end, we look back and reflect on what may have been the hardest year we have ever endured. It started like any other year. With a loud bang we welcomed the new year in, hoping for a time to refresh and start anew. At the beginning of the new year, rumours of a new virus had been largely dismissed, however within three months of ringing the bell, our lives had been flipped upside down. On the 10th March, Bolivia had recorded its first cases in Oruro and Santa Cruz. Within two weeks, the country would shut its borders and impose a national lockdown. 


The new normal was weird. Our hangouts were shut down, we weren’t allowed to see our friends and some people found themselves stranded. Some spent more time online than ever before, taking to zoom meetings or watching videos to learn how to give themselves a haircut. We kept ourselves occupied but also kept in touch with what was happening around the world and with each other. In this time we realised how we can feel connected with one another even if we can’t physically interact. While we stayed at home for most of this year, we remained ever-present in our zeitgeist.


With the world so much more connected than before, social justice was still at the forefront of our issues to contend with. People were moved to tears, anger and distress by the death of a 46 year-old black man, George Floyd. On the 25th of May this year, he was killed at the hands of the police. This sparked worldwide outrage and once again thrusted race issues, not only in the USA but around the world, into the limelight. It was a story that broke out 7,000km away from Bolivia, yet the gravity of the matter and its power was still felt. Many sought it as a chance to reeducate themselves in social justice and race issues. It was taken as an opportunity to be more compassionate and understanding at a time where the world felt so uncertain.This movement has shown us that the world is always looking for ways to move forward. 


As we cast our eyes to the 18th October we would see Bolivians heading to the voting polls in the middle of a pandemic as they sought to name the successor to the transitional government in a crucial election. In what was described by many as a show of force to the “foreign intervention” that toppled MAS and Evo Morales, the people would show their mettle and reelect MAS with Luis Arce as President. Bolivia would show that, during the most extreme times, the voices of the people still reigned supreme. Change in this world is constant despite our lives invariably playing out indoors. 


It has been a hard year and an especially hard year to reflect on in a positive light. Our positives come from what we’ve learned from the pandemic, what we have lost and what we can do better in regards to the issues it has highlighted. The pandemic has not only been a dire backdrop to the events above, but also a spotlight and, at times, a catalyst for social issues. As Anneli Aliaga stated this year in her editorial of the 109th edition of the Bolivian Express, “this health crisis has highlighted some of society’s ugliest and most deep-rooted fissures”. It is from these that we must learn and go forward.


In this month’s semi-festive edition of the Bolivian Express, we bring you the ghost of Bolivian Express’ past with various pieces from past editions! Taking this month’s edition to reflect on some of the social issues addressed above, we revisit the struggle for recognition faced by the African-Bolivian community; a photo essay covering Bolivia under lockdown early on in April; while most museums are closed, we are reminded of the beautiful street art that La Paz and El Alto has to offer (free of charge and easy to do while social distancing!); with Bolivians casting their ballots earlier this year, we have a look at the significance of the Wiphala in an article by Anneli Aliaga and finally, to awaken a little bit of that Christmas spirit, we revisit the Christmas traditions in Bolivia in a piece I wrote the first time I came to the country in 2017.


I wish everyone reading this a Merry Christmas and a Happy New Year, may this festive season bring you bountiful joy and happiness!

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VERSIÓN EN ESPAÑOL


A medida que este año llega a su fin, miramos hacia atrás y reflexionamos sobre lo que puede haber sido el año más difícil que hemos atravesado. Comenzó como cualquier otro año. Con fuerte ahínco, dimos la bienvenida al nuevo año, esperando un momento para refrescarnos y comenzar de nuevo. Al comienzo del nuevo año, las prevenciones de la aparición de un nuevo virus habían sido descartados, en gran medida, en varias partes del mundo. Sin embargo, a los 3 meses de sonar la campana del 2020, nuestras vidas dieron un vuelco impensado. El 10 de marzo, Bolivia registró sus primeros casos en Oruro y Santa Cruz. En 2 semanas, el país cerraría sus fronteras y ordenaría un cierre de fronteras nacional.


La nueva normalidad era extraña. Nuestros lugares de reunión estaban cerrados, no se nos permitió ver a nuestros amigos y algunas personas se quedaron varadas en alguna parte del mundo. Algunos pasaron más tiempo en línea que nunca, aprovechando las interminables reuniones de zoom o viendo videos para aprender a “cortarse el pelo”. Tratamos de  mantenernos ocupados, pero también en contacto con lo que estaba sucediendo en todo el planeta y entre nuestras relaciones cercanas. En este tiempo nos dimos cuenta de lo conectados que podemos estar, incluso, si no podemos estar físicamente el uno con el otro. Aunque estuvimos dentro de nuestras casas la mayor parte de este año, permanecimos siempre presentes en espíritu con todos nuestros allegados.


Con el mundo mucho más conectado que antes, la justicia social seguía estando a la vanguardia de nuestros problemas con los que lidiar. La gente se conmovió hasta las lágrimas, la ira y la angustia por la muerte de un hombre negro de 46 años, George Floyd, el cual fue , el 25 de mayo de este año, asesinado a manos de la policía. Esto provocó indignación en todo el mundo y una vez más puso en primer plano los problemas raciales, no sólo en los EE. UU, sino en todo el mundo. Fue una historia que se suscitó a 7.000 kilómetros de Bolivia, sin embargo, la gravedad del asunto y su poder aún se sentían en esta parte del hemisferio Sudamericano. Muchos lo buscaron como una oportunidad para educarse en temas de justicia social y raza. Se tomó como una oportunidad para ser más compasivos y comprensivos en un momento en el que el mundo se sentía tan incierto, lo que nos mostró que el mundo seguía avanzando con todo a su alrededor.


Si miramos al 18 de octubre, veíamos que los bolivianos se dirigían a las urnas en medio de una pandemia, mientras buscaban nombrar al sucesor del gobierno de transición en una elección crucial. En lo que muchos describieron como una demostración de fuerza a la “intervención extranjera” que derrocó al MAS y a Evo Morales, el pueblo mostraría su temple y elegiría al MAS con Luis Arce como presidente. Bolivia demostraría que en los momentos más extremos, las voces del pueblo aún reinaban con un impulso gigantesco. El cambio en este mundo es constante a pesar de que nuestras vidas se desarrollan invariablemente dentro de este.


Ha sido un año duro, y sirvió especialmente  para reflexionar sobre él de forma positiva. Los aspectos positivos provienen de lo que hemos aprendido de la pandemia y de lo que podemos hacer mejor con respecto a los problemas que se han deslumbrado a raíz de esta. La pandemia, no solo ha sido un telón de fondo terrible para eventos anteriores, sino también un foco de atención y, en ocasiones, un catalizador para los problemas sociales. Como afirmó este año Anneli Aliaga, en su editorial de la edición 109 de Bolivian Express, “·Esta crisis de salud ha puesto de relieve algunas de las fisuras más feas y arraigadas de la sociedad”. Por ende, es de ello de los que debemos aprender y seguir adelante.


En la edición semi-festiva de este mes de Bolivian Express, les traemos un fantasma del pasado de la revista con varias reediciones de artículos pasados de nuestro equipo. Tomando la edición de este mes para reflexionar sobre los grandes problemas sociales de este año, revisamos la lucha por el reconocimiento que enfrenta la comunidad africano-boliviana más allá de su baile tradicional “la saya”. Un breve artículo y un ensayo fotográfico analizan a Bolivia bajo los bloqueos y cuarentenas a principios de abril. Si bien la mayoría de los museos están cerrados, recordamos el hermoso arte callejero que La Paz y El Alto tienen para ofrecer. Con los bolivianos votando a principios de este año, echamos un vistazo a la importancia de la Wiphala en un artículo de Anneli Aliaga. Finalmente, para inculcar un poco de ese espíritu navideño, revisamos las tradiciones navideñas en Bolivia en un artículo que escribí la primera vez que arribe en Bolivia en el año 2017.


Les deseo, a todos los que nos leen, una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo, que esta temporada festiva les traiga abundante alegría y felicidad.

IF THESE WALLS COULD TALK / SI ESTAS PAREDES PUDIERAN HABLAR
December 29/2020| articles

Photos: Josephine Zavaglia

ENGLISH VERSION

Muralism as an art form to transform the public spaces of La Paz

Graffiti and street art have the ability to turn a city into a tourist destination. Such is the case of Berlin, Melbourne or Valparaíso. In Latin America, however, this medium not only attracts visitors, but often creates a forum for topics like death, resistance and revolution.

The difference between graffiti and street art is a question of legality. Whilst graffiti can be anything from tags and slurs to feats of efficiency, street art affords artists time to complete their work, as they have permission from either the state or the property owner.

Graffiti as an art form has yet to really take off in Bolivia. In La Paz, graffiti is slapdash, if not juvenile, although there are some interesting pieces along the embankments of the autopista entering La Paz from El Alto. Street art, however, has found a vibrant home and a welcoming audience in the city, turning La Paz into an open-air gallery.

 

Street art has found a vibrant home and a welcoming audience in the city, turning La Paz into an open-air gallery.

 

The recent ‘Meeting of Latin American Muralism’ that took place at the Pipiripi children’s museum in the Miraflores neighbourhood is a testament to La Paz’s ever-growing street-art scene. The third installment of the annual event included over 150 Latin American and international muralists, who gathered at an idyllic vantage point that features one of the city’s best views and guarantees that the murals can be seen from various parts of the city.

The theme of the event was ‘Mother Nature’, and the result was an awe-striking, colourful and thought-provoking display of enormous murals that transformed the space. In total, approximately 30 murals were completed during the encuentro, which took place over a two-week period between August and September 2018.

The General Cemetery, in the centre of La Paz, is another place to see the role that muralism plays in Bolivia. While death is a topic frequently shied away from or ignored in many Western cultures, here it takes on new heights. The murals that adorn the walls of the cemetery deal with this sensitive topic in thoughtful, honest and beautiful displays. These displays of art are the work of the Perrosueltos collective, and are part of the Ñatinta Festival. In its third edition, the festival showcases over 30 national and international artists.

But muralism is not a new phenomenon in the Andes. From as early as the 1500s, evangelists used murals as a tool, although the art form was replaced by oil painting by the late 17th century, as Ananda Cohen Suarez writes in Heaven, Hell and Everything in Between: Murals of the Colonial Andes. There was a resurrection of muralism during Bolivia’s 1952 National Revolution, and one of the most important artists from this period was Miguel Alandia Pantoja, from Potosí.

 

Muralism in the Andes region is not a new phenomenon.

 

In one of the few interviews Alandia made during his lifetime, he said, ‘Muralism takes popular myths and legends and the very life of the masses of miners and farmers in their fight… to express a rejuvenated and resounding language of the universal desire of man of our time: the revolution.’

The Ñatinta Festival is made possible with the support of American Chemical, Parque de las Memorias, Bunkie Hostal, Gin La República, Bice Bugatti Club, La muela del Diablo, Magick Café Cultural, Toga, Il Falco, Umawi, ATPAC Andamios, Go Pro Bolivia, Parlana.

For more information on the Ñatinta Festival and the Perrosueltos collective, please visit:

https://perrosueltos.com/

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VERSIÓN EN ESPAÑOL

 

El muralismo como forma de arte para transformar los espacios públicos de La Paz


El graffiti y el arte callejero tienen la capacidad de convertir una ciudad en un destino turístico. Tal es el caso de Berlín, Melbourne o Valparaíso. En América Latina, sin embargo, este medio no solo atrae visitantes, sino que a menudo crea un foro para temas como muerte, resistencia y revolución.

La diferencia entre el graffiti y el arte callejero es una cuestión de legalidad. Si bien el graffiti puede ser cualquier cosa, desde etiquetas y difamaciones hasta hazañas de eficiencia, el arte callejero brinda a los artistas tiempo para completar su trabajo, ya que tienen permiso del estado o del propietario.


El graffiti como forma de arte aún no ha despegado realmente en Bolivia. En La Paz, el graffiti es chapucero, si no juvenil, aunque hay algunas piezas interesantes a lo largo de los terraplenes de la autopista que ingresa a La Paz desde El Alto. El arte callejero, sin embargo, ha encontrado un hogar vibrante y un público acogedor en la ciudad, convirtiendo a La Paz en una galería al aire libre.


El arte callejero ha encontrado un hogar vibrante y un público acogedor en la ciudad, convirtiendo a La Paz en una galería al aire libre.


El reciente 'Encuentro del Muralismo Latinoamericano' que tuvo lugar en el museo infantil Pipiripi en el barrio de Miraflores es un testimonio de la creciente escena del arte callejero de La Paz. La tercera entrega del evento anual incluyó a más de 150 muralistas latinoamericanos e internacionales, quienes se reunieron en un mirador idílico que cuenta con una de las mejores vistas de la ciudad y garantiza que los murales se puedan ver desde varias partes de la ciudad.


El tema del evento fue 'Madre Naturaleza', y el resultado fue una exhibición asombrosa, colorida y estimulante de enormes murales que transformaron el espacio. En total, se completaron aproximadamente 30 murales durante el encuentro, que se llevó a cabo durante un período de dos semanas entre agosto y septiembre de 2018.


El Cementerio General, en el centro de La Paz, es otro lugar para conocer el papel que juega el muralismo en Bolivia. Si bien la muerte es un tema que con frecuencia se evita o se ignora en muchas culturas occidentales, aquí adquiere nuevas alturas. Los murales que adornan las paredes del cementerio abordan este delicado tema en muestras reflexivas, honestas y hermosas. Estas muestras de arte son obra del colectivo Perrosueltos, y forman parte del Festival Ñatinta. En su tercera edición, el festival presenta a más de 30 artistas nacionales e internacionales.


Pero el muralismo no es un fenómeno nuevo en los Andes. Desde el siglo XVI, los evangelistas utilizaron los murales como herramienta, aunque la forma de arte fue reemplazada por la pintura al óleo a fines del siglo XVII, como escribe Ananda Cohen Suárez en Heaven, Hell and Everything in Between: Murals of the Colonial Andes. Hubo una resurrección del muralismo durante la Revolución Nacional de Bolivia de 1952, y uno de los artistas más importantes de este período fue Miguel Alandia Pantoja, de Potosí.



El muralismo en la región de los Andes no es un fenómeno nuevo.


En una de las pocas entrevistas que Alandia hizo durante su vida, dijo: 'El muralismo toma mitos y leyendas populares y la vida misma de las masas de mineros y agricultores en su lucha ... para expresar un lenguaje rejuvenecido y rotundo del deseo universal del hombre de nuestro tiempo: la revolución '.


El Festival Ñatinta es posible con el apoyo de American Chemical, Parque de las Memorias, Bunkie Hostal, Gin La República, Bice Bugatti Club, La muela del Diablo, Magick Café Cultural, Toga, Il Falco, Umawi, ATPAC Andamios, Go Pro Bolivia, Parlana.


Para más información sobre el Festival Ñatinta y el colectivo Perrosueltos, visite:

https://perrosueltos.com/

BOLIVIA UNDER LOCKDOWN / BOLIVIA BAJO ENCIERRO
December 29/2020| articles

ENGLISH VERSION

A REVIEW FROM APRIL 2020

As Bolivia approaches the end of its quarantine, cases of COVID-19 in the country and the world are still growing. Government officials will be reassessing the situation to decide if the strict measures in place are to be extended. At the moment, Bolivians are confined at home and can leave once a week (depending on the last digit on their personal ID). The use of cars is not allowed (except to transport food or with special authorisation) and the use of face masks outside is mandatory in La Paz. As the crisis continues and evolves, Bolivians are adapting to a difficult situation and to rules which are constantly changing.

Text by BX Team

Photos: © Patricio Crooker


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VERSIÓN EN ESPAÑOL


UNA MIRADA A ABRIL 2020

A medida que Bolivia se aproxima al final de su cuarentena, los casos de COVID-19 en el país y el mundo no dejan de crecer. Los funcionarios de gobierno volverán a evaluar la situación para decidir si se extenderán las medidas estrictas vigentes. Por el momento, los bolivianos están confinados al peligro de volver a quedarse en casa. No se permite el uso de autos (excepto para transportar alimentos o con autorización especial) y el uso de mascarillas en el exterior es obligatorio en La Paz. A medida que la crisis continúa y evoluciona, los bolivianos se están adaptando a una situación difícil y a reglas que cambian constantemente.




Texto Equipo Bx

Fotos: Patricio Crooker

CHRISTMAS IN TRANSLATION / NAVIDAD EN TRADUCCIÓN
December 29/2020| articles

Photos: Iván Rodríguez

Exploring the quirks and staples of a Bolivian Christmas

Turkey, Christmas trees, fairy lights, snow and a warm fire: these are a few things that instantly come to my mind when the word Christmas is thrusted into conversation. Given my Western upbringing, my perception of Christmas is grounded in its setting (for me the blisteringly cold winter in England) and in the culture that has assimilated with this Christian holiday. But as Bolivia’s diverse range of Christmas traditions suggest, there is no such thing as a universal Christmas experience.

In our adventure of Christmas in Bolivia, we focus on the holiday’s very core, on the unique colonial traditions that have merged and evolved, giving form to local celebrations. In Bolivia, Christmas hasn’t merged into one suit and presents itself in various forms that almost mimic its linguistic diversity. From delectable dishes that bear no resemblance to European Christmas staples, to familiar sound of carol singers at the doors of fellow Christmas celebrants, Bolivia offers a host of peculiar and charming traditions that are worth exploring.


Box 1: Picana/Food

 

Food invariably plays a lead role in Christmases around the world, but whilst Turkey is customary in some European households, in Bolivia, the dish of choice is Picana. Picana is a stew popularly eaten on Christmas Eve, made from a whole range of meats; including, beef, chicken, pork and lamb. There are numerous recipes that usually stem from grandparents, who in turn received them from their parents and grandparents. ‘We use beer, wine and vegetables,’ Patricia Zamora, a local paceña, explains, ‘but often people make it in a white broth, similar to chicken soup.’ Aside from the numerous ways one can prepare picana for the family, what remains constant is the time at which it is eaten. More often than not, dinner takes place close to midnight after a late evening service at the local church.

 

Box 2: Buñuelos

 

A few paceños have buñuelos instead at the stroke of midnight, saving the big meal for Christmas day itself. Buñuelos too plays a fundamental part in a Bolivian Christmas. Similar to a doughnut with a batter of cinnamon and flour, buñuelos are sprinkled with powdered sugar and usually served with hot chocolate. They make for small snacks during festive entertainments, but the local Christmas Market in La Paz supplements one’s need for a warm respite after a busy evening of present shopping.

 

Box 3: Christmas Market

 

Christmas markets have been around for decades in Bolivia. La Paz’s very own market off Avenida del Ejército in Parque Urbano is a Grinch’s nightmare supplying all the lights, candles, christmas trees, incense, miniature nativity sets (complete with miniature sandals for your miniature baby Jesus) and buñuelos one could possible want. But this Christmas oasis, which manages to obscure itself from the unfestive hustle and bustle of the Prado, offers more than goods, providing festive escapism and an opportunity to envelope yourself in the Christmas spirit. Some stall owners have even made a family tradition out of setting up camp on the winding market corridors.

 

Box 4: Nativity

 

In Bolivia, the adoration of Jesus on the day of his birth is very important, with feasts and dances that center around it. Many families across the country set up elaborate displays of the nativity scene, pouring their hearts and efforts into completing these pieces of art. Shoppers have no trouble finding figurines, scenic decorations and even clothes for the figures at the Christmas market. Whilst figurines are not unique to Bolivia, and can be seen across the world in many Catholic countries, what sets them apart are the different fashion elements they incorporate. Some Jesus figures are painted with a potosino or Andean motif, distinct in their hairstyles (often dark curl tufts) and the clothing sold with them, similar to the ponchos one can find on calle Sagarnaga, but a million times smaller.

 

Combining South American bombast and Christian tradition, this is a Christmas unlike no other.

 

Box 5: Music and Dance

 

No Bolivian Christmas is complete without festive music. Whilst in Europe families gather around a warm fire to sing soft traditional carols (or more modern tunes with a pop influence), Bolivian Christmas music has an upbeat, jovial feel. Adding to the atmosphere of animated jingles, Bolivians dance to the songs, skipping, frolicing and twirling. Children, parents and grandparents follow suit, all for the baby Jesus and the nativity scenes that embellish front rooms.

 

Bolivian Christmas is nothing short of a spectacle. Combining South American bombast and Christian tradition, this is a Christmas unlike no other. Although no blanket statement can be made for Christmas celebrations in the country, a summarisation of the food, places and traditions is all one can make to capture the festivities that Bolivia forges.

 

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VERSIÓN EN ESPAÑOL

 

Explorando las peculiaridades y los elementos básicos de una Navidad boliviana


Pavo, árboles de Navidad, luces de colores, nieve y un fuego cálido: estas son algunas de las cosas que me vienen instantáneamente a la mente cuando se introduce la palabra Navidad en la conversación. 


Dada mi educación occidental, mi percepción de la Navidad se basa en el entorno (para mí, el invierno terriblemente frío de Inglaterra) y en la cultura que se ha asentado con esta festividad cristiana. Pero como sugiere la diversa gama de tradiciones navideñas de Bolivia, no existe una experiencia navideña universal.


En nuestra aventura de la Navidad en Bolivia, nos enfocamos en el núcleo mismo de la festividad, en las tradiciones coloniales que se han fusionado y evolucionado con el tiempo, dando forma a las celebraciones locales con su propia sazón. En Bolivia, la Navidad no se ha limitado a un solo traje y se presenta en varias formas que casi pueden imitar su diversidad lingüística. 

Desde deliciosos platos que no se parecen a los platos navideños europeos, hasta el sonido familiar de los cantantes de villancicos en las puertas de todos los celebrantes de la ciudad, Bolivia ofrece una serie de tradiciones peculiares y encantadoras que vale la pena explorar.


Recuadro 1: Picana / Comida

 

La comida siempre juega un papel protagónico en las Navidades en todo el mundo, pero aunque el Pavo es una costumbre en algunos hogares europeos, en Bolivia el plato preferido es la Picana. La Picana es un guiso que se come popularmente en Nochebuena, elaborado con todo tipo de carnes; incluyendo, res, pollo, cerdo y cordero. 

Existen numerosas recetas que suelen provenir de los abuelos, quienes a su vez las recibieron de sus padres y así sucesivamente. 'Usamos cerveza, vino y verduras', explica Patricia Zamora, una paceña local, 'pero a menudo la gente lo hace en un caldo blanco, similar a la sopa de pollo'. Aparte de las numerosas formas en que se puede preparar Picana para la familia, ¿Qué permanece constante en el momento en que se la consume?. 

La mayoría de las veces, la cena se lleva a cabo cerca de la medianoche después de una misa celebrada en alguna iglesia local.


Recuadro 2: Buñuelos

 

En muchas ocasiones, algunos paceños comen buñuelos a medida que llega la medianoche de Nochebuena, reservando la gran comida principal para el día de Navidad (el día siguiente). 

Los Buñuelos también juegan un papel fundamental en una Navidad boliviana. Similar a una rosquilla con una mezcla de canela y harina, los buñuelos se espolvorean con azúcar en polvo y generalmente se sirven con chocolate caliente. 

Estos se sirven para ser pequeños bocadillos durante las celebraciones, pero el mercado navideño local en La Paz complementa la necesidad de un cálido respiro con este bocado, después de una noche ocupada de compras de regalos.


Recuadro 3: Mercado de Navidad

 

Los mercados navideños existen desde hace muchas décadas en Bolivia. 

El mercado propio de La Paz en la Avenida del Ejército, dentro del Parque Urbano, es la pesadilla de un Grinch,  porque en él se suministran todas las luces, velas, árboles de Navidad, incienso, juegos de natividad en miniatura (con sandalias para su niño Jesús) y todos los buñuelos que uno podría desear. 

Pero este oasis navideño, que logra ocultarse del ajetreo y el bullicio poco festivo del Prado, ofrece más que bienes, brinda, además, un escapismo festivo y una oportunidad para envolverse en el espíritu navideño. Algunos propietarios de puestos, incluso convirtieron este espacio en una tradición familiar, dentro de los sinuosos pasillos del mercado que parecen un campamento.


Recuadro 4: Natividad

 

En Bolivia es muy importante la adoración a Jesús el día de su nacimiento, con fiestas y bailes que se centran en él. Muchas familias de todo el país montan exhibiciones muy bien elaboradas del nacimiento, poniendo todo su corazón y esfuerzos en completar estas obras de arte. Los compradores no tienen problemas para encontrar figuras, decoraciones escénicas e incluso ropa para las pequeñas estatuas en el mercado navideño. Si bien las figuras del nacimiento no son exclusivas de Bolivia, y se pueden ver en todo el mundo, en muchos países católicos, lo que las distingue son los diferentes elementos de moda que incorporan. Algunas figuras de Jesús están pintadas con un motivo potosino o andino, distinto en sus peinados (a menudo mechones de rizos oscuros) y la ropa que se vende con ellos, similares a los ponchos que se pueden encontrar en la calle Sagárnaga, claro que en tamaño miniatura.


 

Combinando la esencia sudamericana y la tradición cristiana, esta es una Navidad como ninguna otra.



Recuadro 5: Música y Baile 


Ninguna Navidad boliviana está completa sin música festiva. Mientras que en Europa las familias se reúnen alrededor de una cálida fogata para cantar suaves villancicos tradicionales (o melodías más modernas con una influencia pop), la música navideña boliviana tiene un aire alegre y jovial. Agregando a la atmósfera de jingles animados, los bolivianos bailan al son de las canciones, brincando, retozando y girando. Los niños, padres y abuelos hacen lo mismo, todo por el niño Jesús y los belenes que adornan las habitaciones.


La Navidad boliviana es nada menos que un espectáculo. Combinando la esencia sudamericana y la tradición cristiana, esta es una Navidad como ninguna otra. Aunque no se puede hacer una declaración general de las celebraciones navideñas en todo el país, todo lo que se puede hacer es un resumen de la comida, los lugares y las tradiciones para capturar las increíbles festividades que tiene Bolivia.