
ENGLISH VERSION
Elections 2020: Minimal and Urgent Agreements
As Bolivians, we need far-reaching political agreements in order to overcome the pandemic and the current political and economic crisis. In my experience as an interim president of Bolivia, I learned that with timely and transparent elections, it is possible to renew and restore the organs of the state through agreements made between all of the main political actors in the country. This happened after President Mesa’s resignation in 2005. Despite the lack of partisan support in the Congress of the Republic of Bolivia, I was able to negotiate, call general elections, hold regional referendums, elect prefects and call for a constituent assembly. Thus, due to this pact between the different parties and governmental bodies that my government organised, stable and fair elections were held and an orderly transition to the new elected regime occurred.
Unfortunately, another political crisis arose in 2019. With President Morales stepping down at a time of extreme social divide, it became apparent that there was an urgent need for an interim government that could swiftly arrange new elections. Añez’s government did not satisfy this need. Two factors hindered the transition into a stable governance: firstly, the interim president decided to become a presidential candidate herself, which affected the effectiveness and neutrality of the transition. Secondly, a factor that no one could have foreseen was Covid-19, which revealed that the country did not have the sanitary or medical conditions to face the pandemic and triggered devastating economic repercussions.
During times of crisis, it is fundamental to preserve democratic order and the well-being of the majority of the population. In democratic states, ideological differences and power struggles must be dealt with through dialogue, organisation, cooperation and solidarity between opposing parties. When a crisis affects the majority of the country’s population,
democratic leaders have the utmost duty of suspending their partisan and personal interests in order to fight for the greater good. Thus, political representatives must put aside their differences and agree on solutions to sustain the functioning of the state. History has proven that it is not just the electoral results, judicial decisions or mass protests that have single-handedly resolved conflict and generated the best public policies. Good governors do not seek popularity or media coverage. This will happen organically when those who are democratically elected to govern use this power to protect the people who voted them in. However, political stubbornness which excludes and blames others creates barriers for constructive national debates and hinders democracy and agreement.
Bolivians are having to face one of the worst, if not the worst, crisis in our country’s history: the pandemic has put everyone's life and health at risk and we are still struggling to meet the minimum conditions necessary to face it. Schools and universities have closed their classrooms, virtual teaching exposes social inequalities that obstruct certain sectors from accessing internet and technology. Our economy has been weakened to the point that we are dependent on external credit to cover current spending and our main sources of income that sustain public interest have been seriously affected. Public and private companies have dramatically reduced or closed down activity which has generated unemployment, a job crisis and more poverty.
Instability and crisis are tackled by creating pacts and sacrifices made for the greater good of a country. These values are what we expect from politicians. In the same way that citizens are obliged to attend elections, political leaders are obliged to offer society a minimum set of electoral agreements that correspond to the severity of the crises that we have experienced in the last year.
It is a crucial moment for governing bodies to address the following issues:
1) HEALTH: to guarantee sanitary conditions at a national and local level. To provide human, financial and material resources to face the pandemic as well as to guarantee reliable health coverage for all Bolivians.
2) EDUCATION: to educate our younger generations with the sufficient resources at all levels, to ensure their education in the face of the challenges of a new era of uncertainty and poverty.
3) JUSTICE: to have an accessible, independent and efficient judicial service, with updated and current legislation that safeguards human rights and guarantees legal security for all, without political interference.
4) ECONOMY: to have a stable and sustainable economy, with alternatives to substitute and improve national income and a good management of natural resources. To ensure public policies that reduce poverty and inequality, with better tax conditions to promote growth and job opportunities.
The crisis opens a new opportunity for politics to become a useful tool for society. Therefore, politics and politicians have to negotiate and find ways to accommodate the greater good of the Bolivian people.
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VERSIÓN EN ESPAÑOL
Elecciones nacionales: Acuerdos mínimos y urgentes
Nosotros, los bolivianos, necesitamos acuerdos políticos trascendentales para sobrevivir la Pandemia y la actual crisis política y económica. En mi experiencia como presidente transitorio aprendí que con elecciones oportunas y transparentes es posible renovar y restaurar los órganos del estado a través de acuerdos entre todos los principales actores políticos del país. Así sucedió en 2005, tras la renuncia del presidente Mesa. A pesar de la falta de respaldo partidario en el Congreso de la República, logré acordar con éste la reducción de su mandato, convocar a comicios generales, celebrar referendos autonómicos, elección de prefectos y consolidar la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Así, gracias al gran pacto entre los distintos partidos y órganos gubernamentales que organizó mi gobierno, es que se celebraron elecciones correctas e imparciales y se operó una transición ordenada al nuevo régimen electo.
Lamentablemente en 2019 se repitió la crisis política. La renuncia del presidente Morales y la polarización social generaron la urgente necesidad de un régimen que debía convocar a elecciones de inmediato. El gobierno de Añez no satisfació esta necesidad. Dos factores obstaculizaron este tránsito: uno fue la decisión de la presidenta de candidatear a la Presidencia, lo que afecta a la eficacia y neutralidad propias de la transición. Y otro es la inesperada pandemia del Covid-19 que develó la insuficiencia de condiciones sanitarias para enfrentarla y afectando el desarrollo económico del país.
La premisa fundamental en escenarios de crisis es preservar el orden democrático y el bienestar de la mayoría de la población. En democracia, las diferencias propias de la pluralidad ideológica o las aspiraciones de poder deben resolverse a través del diálogo, la coordinación y la cooperación solidaria, especialmente entre los opuestos. Cuando una crisis afecta a la mayoría de la población, el máximo deber de todos los líderes democráticos es suspender sus intereses partidarios y personales en favor del bien común. Así, estos deben dejar de lado sus diferencias y concertar soluciones para sostener el funcionamiento del estado. La historia ha demostrado que no son los resultados electorales, los fallos judiciales o las protestas, las que por sí mismas resuelven la convivencia y generan las mejores políticas públicas. El buen gobierno no busca popularidad ni cobertura mediática. Esto sucederá cuando aquellos elegidos democráticamente para gobernar utilicen el poder para proteger al pueblo que los eligió. Pero el actual empecinamiento en la exclusión y la recriminación truncan el debate constructivo e impiden lograr consensos para el futuro.
Los bolivianos enfrentamos una de las peores, sino la peor crisis de nuestra historia: La pandemia del Covid-19 ha puesto en riesgo la vida y la salud de todos y no contamos todavía con las condiciones mínimas para enfrentarla. Las escuelas y universidades han cerrado sus aulas, la actividad virtual tiene deficiencias y asimetrías en el acceso a los medios. La economía del Estado está debilitada al punto de que se anuncia la dependencia de los créditos externos para cubrir el gasto corriente y los principales rubros de ingreso para sostener la renta pública están seriamente afectados. Empresas públicas y privadas reducen o cierran actividades generando desempleo, crisis laboral y más pobreza.
Las grandes crisis se enfrentan con pactos generales y con la grandeza que viene del sacrificio por el bien común. Estos valores son los que deben mostrar las figuras políticas. Así como los ciudadanos estamos obligados a concurrir a las elecciones, los candidatos están obligados a ofrecer a la sociedad un conjunto mínimo de acuerdos electorales que correspondan a la gravedad de las crisis que vivimos en el último año.
Es una oportunidad impostergable para generar pactos o acuerdos de contenidos generales y eficaces sobre:
1) SALUD, para garantizar las condiciones sanitarias a nivel nacional y subnacional, recursos humanos, financieros y materiales para atender la pandemia y aquellas necesarias para garantizar una cobertura de salud confiable para todos los bolivianos,
2) EDUCACIÓN, para atender la formación de la juventud con suficientes recursos en todos sus niveles, para asegurar su formación frente a los desafíos de una nueva era de incertidumbre y pobreza,
3) JUSTICIA, para contar con un servicio accesible, independiente y eficaz, con legislación actualizada y armonizada que resguarde los derechos humanos y garantice la seguridad jurídica de todos, sin intromisión política.
4) Una ECONOMÍA, estable y sostenible, provista de alternativas para sustituir y mejorar los ingresos nacionales y la gestión de los recursos naturales; con políticas públicas para reducir la pobreza y la desigualdad; con mejores condiciones impositivas para fomentar el crecimiento y las oportunidades laborales.
La crisis abre una nueva oportunidad para que la política se convierta en un instrumento útil para la sociedad. Por eso, la política y los políticos tienen que encontrar una vocación por el bien común nacional.
Photo: Tony Suárez
ENGLISH VERSIÓN
Formal and representative democracy is not only a way of electing authorities, it is also a mechanism for imposing a political system on the population, a development model for the country while predominantly maintaining the interests of the ruling classes to the detriment of the collective interests of society and nature. In this regard, socio-cultural aspects, which are often perceived as social practices, must be taken into account and are the greatest expression of the backward capitalist state, as Guillermo Lora would say.
In Bolivia, there are three interconnected factors that have caused deforestation: 1) 18th century agrarian thought, 2) the delayed recognition of the rights of indigenous peoples of the lowlands and 3) representative formal democracy. These three factors have an impact on the wrong social practices, the mass loss of forest and the loss of socio-diversity. Extractivist practices embody all of these problems as they are destroying forests and violating indigenous rights, within the framework of democracy. Let's explain why:
Bolivia has 109,900,000 hectares (1,099,000 Km2) of territorial surface, an immense territory for a small population that borders twelve million inhabitants. The total cultivated area according to the last agricultural census (2013) is 2,800,000 hectares, (Plurinational State of Bolivia, 2015), cultivated land in Bolivia only reaches 3% of this total area. With this data in mind, it is easy to conclude that we have a lot of land that is not cultivated. Consequently, it seems that Democratic candidates and governors have sought to expand our nation’s agricultural frontier through state policies. This is why they speak so highly about strengthening and supporting agribusiness, the ""model of Cruceño development”, and perhaps more daringly, some even point out that they should export this model of Santa Cruz and apply it to the whole country.
Álvaro García Linera also believed in the expansion of agriculture and in the last years of the MAS government, he announced his cultivation plans to the Bolivian authorities of the Plurinational State, the self-styled indigenous government that fought for a “process of social change”, a “cultural democratic revolution”, “21st century socialism” and claimed they were the “defenders of Mother Earth”. He estimated that by 2025, Bolivia would have 13, 000,000 hectares of cultivated land. The former President and Vice President’s statements show that they were prepared to give up one million hectares of forest for agriculture per year, under the guise of food and resource security for the nation. These governmental decisions stem from ‘Thirteen Pillars of the Dignified and Sovereign Bolivia’ taken from the ‘Patriotic Agenda of 2025’, and the “ego” of the “neocratic and toparchic” (Martínez & Villegas, 2018) leaders in order for them to be able to pay back Chinese and Russian loans for the export of soybeans and meat.
In the sixth pillar of the Patriotic Agenda, ""Productive sovereignty with diversification and integral development without the dictatorship of the capitalist market"", it is stated that:
""Forests are no longer considered idle land for agriculture, but are comprehensive scenarios for the production and transformation of food, biodiversity resources and food.”
""In Bolivia, systems of production will be efficient with high agricultural yields, we will accommodate life systems with a biocultural vision and maintain and preserve Mother Earth."" (Plurinational State of Bolivia, 2013)
For Evo and Álvaro, as well as for agro-industrialists, ranchers, interculturalists, coca leaf growers, oil workers, lowland miners, mega project architects, forests are a hindrance to development and they dream that extractive activities, among them agricultural, livestock, mining and fossil hydrocarbons, are efficient. In these cases, there is a clash between thought and reality. The decision to occupy 13 million hectares of forest, resulted in the destruction and forest fires that spread 6.4 million hectares in 2019 and at the time of writing this article, more than 2 million hectares of forest are burning.
Those who advocate for this level of destruction turn a blind eye to the natural and social realities that exist in Bolivia. Historically and culturally, the image of Bolivia as an exclusively highland, Andean, mining country has been projected. This image, however, excludes the bio and socio-diverse splendour that we can see in our country. We cannot fathom how biodiverse Bolivia is, as well as the 36 indigenous groups, which make up the country’s socio-diversity. Despite the fact that natural resources and indigenous peoples are declared ""subjects of law"" in the Political Constitution of the State, their own territories are continuously invaded, destroyed and subjugated by cattle ranchers, soy producers and miners that are sponsored by the state. These natural and social realities are not considered, let alone protected by the constitution.
In the past, the national territory was made up of forests by 63%. Currently, the wooded areas are estimated to occupy 45% of Bolivian territory, taking into account the loss of forests due to the 2019 and 2020 fires. Despite this large area of forests, Bolivia is not known as a tropical or forest country. On the other hand, the lands that are suitable for agricultural activity barely reach 5% of the national territory, and the mountains and the highlands constitute 32%. Bolivia’s economy heavily depends on its natural landscapes and for this reason it has always been known as an agricultural and mining Andean country.
In summary, the loss of forested land is not automatically converted into an agricultural space. Increased deforestation and forest fires will not affect the country’s agricultural capacities. On the contrary, there will be more droughts, higher temperatures, and increases in hurricane-like winds in the lowlands. During certain seasons, there will be torrential rains which will flood areas that do not need it, floods in lowlands, and floods where soy is grown. In the mesothermic valleys, frost and hail levels will increase. In the highlands, there will be a noticeable albeit gradual loss in the Andean glaciers. We have misunderstood and underestimated nature and we are losing bio and socio-diversity by the minute. These negative social and environmental consequences should worry us to our core, especially those of us who do not feel prepared to tackle them.
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VERSIÓN EN ESPAÑOL
La democracia formal y representativa, no solo es una forma de elegir autoridades, es también el mecanismo de imponer al conjunto de la sociedad un sistema político, un modelo de desarrollo para el país y el predominio de los intereses de las clases dominantes, en detrimento de los intereses colectivos de la sociedad y la naturaleza; a este respecto, se debe añadir aspectos socioculturales, que se “naturalizan” como prácticas sociales, y que son la mayor expresión del estado capitalista atrasado, como diría Guillermo Lora.
En Bolivia existen tres temas combinados que generan la mayor destrucción de bosques: i) el pensamiento agrarista siglo XVIII, ii) el tardío reconocimiento social de los derechos de los pueblos indígenas de tierras bajas y iii) la democracia formal representativa. Estas tres tramas tienen impacto en las prácticas sociales equivocadas, la pérdida de masa boscosa y la pérdida de sociodiversidad. Esta combinación puede resumirse en las prácticas extractivistas que están destruyendo bosques y vulnerando los derechos indígenas, en el marco de la democracia. Expliquemos porque:
El pensamiento lineal vinculado al agrarismo del siglo XVIII, razona del modo siguiente: Bolivia cuenta con 109.900.000 has. (1.099.000 Km2) de superficie territorial, un territorio inmenso para una pequeña población que bordea los doce millones de habitantes. La superficie cultivada total según el último censo agropecuario (2013) es de 2.800.000 has., (Estado Plurinacional de Bolivia, 2015), la superficie cultivada en Bolivia sólo alcanza al 3% de la superficie total. Con estos datos es fácil concluir que tenemos mucha tierra y poca superficie cultivada y consiguientemente se les antoja a los candidatos y gobernantes demócratas, como política de estado, ampliar la frontera agrícola, por eso nos hablan de fortalecer y respaldar la agroindustria, el “modelo de desarrollo cruceño”, algunos más atrevidos, señalan que exportan este modelo a todo el país.
Álvaro García Linera, tuvo el mismo razonamiento e impuso en los últimos años del gobierno del MAS ese pensamiento a las autoridades bolivianas del Estado Plurinacional y autodenominados, Gobierno: “indígena”, “del proceso de cambio social”, de la “revolución democrática cultural”, “socialismo siglo XXI”, “defensores de la madre tierra”, etc., y deciden ampliar la frontera agrícola proyectando alcanzar al 2025, trece millones de hectáreas cultivadas (13.000.000 de has.). Las declaraciones públicas de los ex Presidente y Vicepresidente de Bolivia, dan cuenta que habilitarían para la agricultura un millón de hectáreas de bosque cada año, bajo el argumento de seguridad alimentaria. Estas decisiones gubernamentales tienen su origen en los 13 pilares de Bolivia “digna y soberana” de la “Agenda Patriótica, 2025”, y en el “ego” de los gobernantes “neócratas y topárquicos” (Martínez & Villegas, 2018), para satisfacer los empréstitos con el gobierno de China y Rusia, para la exportación de soya y carne.
En el pilar 6, “Soberanía productiva con diversificación y desarrollo integral sin la dictadura del mercado capitalista”, de la Agenda Patriótica, específicamente se establece:
“Los bosques ya no son considerados como tierras ociosas para la agricultura (J.M.), sino que son escenarios integrales de producción y transformación de alimentos, recursos de biodiversidad y alimentos""
“En Bolivia los sistemas productivos serán eficientes con altos rendimientos agropecuarios incorporando el enfoque de los sistemas de vida con visión biocultural y el sostenimiento de la capacidad de regeneración de la Madre Tierra” (Estado Plurinacional de Bolivia, 2013)
Para Evo y Álvaro, al igual que para los agroindustriales, los ganaderos, los interculturales, cocaleros, los petroleros, los mineros de tierras bajas, los constructores de mega proyectos, los bosques son un estorbo para el desarrollo y sueñan que las actividades extractivas, entre ellas las agrícolas, las ganaderas, las mineras y de hidrocarbonos fósiles sean eficientes. En estos casos, existe un choque entre pensamiento y realidad. La peregrina idea de habilitar 13 millones de hectáreas de bosque, se tradujo en la destrucción e incendios de 6.4 millones de hectáreas el 2019 y al momento de escribir este artículo, están ardiendo más 2 millones de hectáreas de bosque.
La raíz de estas incongruencias es el desconocimiento de la realidad natural y social de Bolivia. Histórica y culturalmente se ha impuesto la idea de Bolivia como un país altiplánico, andino, minero, negando en los hechos la realidad biodiversa y sociodiversa de Bolivia. Se desconocen los distintos tipos de bosques existente en el país y su biodiversidad, lo mismo que a los 36 pueblos indígenas existentes en el país, que conforman la sociodiversidad; no obstante que los recursos naturales y los pueblos indígenas en la Constitución Política del Estado, son declarados “sujetos de derecho” con territorios propios pero invadidos, destruidos y avasallados por interculturales, ganaderos, soyeros y mineros al amparo del Estado. Estas realidades naturales y sociales no son imaginadas por los gobernantes y candidatos, menos protegidos como establece la Constitución.
En el pasado, el territorio nacional contaba con bosques en el orden del 63%, en la actualidad, la superficie boscosa está en el orden del 45%, incluida la pérdida de bosques por los incendios del 2019 y el 2020. A pesar de esta gran superficie de bosques, Bolivia no es conocido como un país tropical o forestal; en cambio, las tierras con capacidad agrícola apenas alcanzan el 5% del territorio nacional, las montañas y altiplano un 32%, en estos últimos espacios se basó la economía del país y por ello se conoció Bolivia hacia dentro y fuera, como país andino, agrícola y minero.
En resumen, la pérdida de bosques, no se convierte “per-se” en tierras con capacidad agrícola, es decir, a mayor deforestación e incendios forestales no habrá mayores superficies de tierras agrícolas, todo lo contrario, habrá mayor sequía, altas temperaturas, incremento de vientos huracanados en tierras bajas y en otros periodos, lluvias torrenciales con alta escorrentía y focalizados en áreas donde no se precisan las lluvias e inundaciones en tierras bajas, en los lugares donde se desprotege las cuencas bajas de su cobertura vegetal y coincidentemente son la zonas donde se cultivan soya; en los valles mesotérmicos, se incrementaran las heladas, granizos, y en tierras altas, sensiblemente, la gradual pérdida de glaciares andinos. En este sentido, lo que preocupa son los impactos negativos sociales y ambientales, para los que no estamos preparados, resultantes de estas incomprensiones y que irremediablemente se concreta en la pérdida de biodiversidad y sociodiversidad.
Bibliografía
Comunidad Ciudadana. Programa de Gobierno #Soluciones para el presente y futuro de Bolivia. La Paz: CC, 2020.
Estado Plurinacional de Bolivia. Agenda Patriótica 2025. La Paz: Ministerio de Autonomías, 2013.
—. Censo Agropecuario 2013, Bolivia. La Paz: INE, 2015.
Gallardo, J., Hontoia, C., Amorox, J. Clasificación de la capacidad agrológica de las tieras. Madrid: Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, Unv. Politécnica de Madrid, 2002.
INE, ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA. CENSO AGROPECUARIO 2013 Bolivia. La Paz: INE, 2015.
Martínez Montaño, José Antonio. Atlas de Territorios Indígenas de Bolivia: Estado de Titulación de las TCOs en Bolivia. La Paz: Plural, 2000.
Martínez, José A, y Zulma E. Villegas. La visión agrarista de los actores de la deforestación en Bolivia. Barcelona: editorial académica española, 2018.
Noticias Fides. Enlaces Net Bolivia. 22 de Mayo de 2018. http://www.enlacesbolivia.net/9418-Evo-Morales-dice-que-si-pierde-las-elecciones-2019-aplicara-su-programa-de-Gobierno-2025.
ENGLISH VERSION
“All men are caught in an inescapable network of mutuality, tied in a single garment of destiny. Whatever affects one directly, affects all indirectly” said Martin Luther King Jr. in 1964. In these most recent weeks, his words have resonated with me more than ever. The idea of a whole society woven together recalls the importance of the traditional indigenous textiles that mean so much to Bolivian culture. Heartbreakingly, King’s quotation only reminds me of how torn our social fabric has become in our country. This metaphorical textile is not only torn, but it is also on fire, just like our forests. Having undergone a democratic process in the election, it should have helped stitch the tears in our national fabric, threading our society back together again. Beyond the polarisation and division that has arisen in this electoral process, we have to remember that Bolivia is made up of every single citizen that inhabits this country and we must, therefore, build a future where we are unified and think separately from the U.S. This is democracy.
Part of this peaceful and democratic coexistence implies avoiding electoral violence at all costs. It makes no sense to call violence “unjustified” because violence, in its most basic form, is never justified. Violence equals abuse, and there can be no abuse in a country that considers itself to be fair. All Bolivians must remember that. The definition and values of democracy have been debated by numerous political actors in our country in recent years, who have constantly justified their actions by claiming they are “defending democracy”. Despite our interpretations of the word ‘democracy’, something that all Bolivians can agree on is that democracy cannot be a justification for attacking one another on the streets. Democracy is not a punch or a hit because true democracy is not violence, it never has been. The essence of democracy is plurality, peace and respect. This is precisely why elections become a way through which we can express our different ideologies when it comes to changing governments. These differing opinions, however, come hand in hand, with peace.
As a young woman (a small thread in the textile), I have tried to contribute to our country’s social fabric as an activist within the ‘Ríos de Pie’ citizen initiative. For years, our work has focused on defending human rights and the environment, based on non-violence and values of peaceful coexistence. Through this process, I have understood that talking about peace is much easier than exercising it to solve conflicts. But things can change. Despite the stereotypes of Bolivians that we harbour of ourselves, we are a country with strong, intelligent, supportive and hard-working people. Every time Bolivia faces a crisis, be it an epidemic or forest fires, I have repeatedly seen these traits shine through in the many humanitarian campaigns I have been a part of. No matter how weakened and crushed our country is, help always arrives, and it comes from the citizens themselves. We empathise easily with one another and we help each other out. Empathy should be the foundation of our hope for a peaceful future, no matter how things look today. As Bolivians, we are not destined to resolve our eternal differences through violence and fighting on the streets. We can be the generation that changes this, especially if we take into account what unites us all, no matter what political party that we support: after everything we've been through, Bolivia wants peace.
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VERSIÓN EN ESPAÑOL
""Estamos atrapados en una red inescapable de reciprocidad, atados en una sola prenda del destino. Todo lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente"", dijo Martin Luther King Jr. en 1964, y sus palabras resonaron en mí más que nunca en estas últimas semanas del 2020. La idea de toda una sociedad atada a un solo ""tejido"" trae la mente de vuelta a los textiles que tanto significan en la cultura de pueblos indígenas bolivianos. Aún más, esta frase de King me recuerda al tejido social tan fracturado, que somos hoy, en Bolivia. Un tejido que no sólo está roto sino que se quema junto a nuestros bosques hasta la fecha. Con las pasadas elecciones Bolivia acaba de vivir un proceso democrático que debería haber ayudado a remendar los huecos en nuestro tejido nacional, a ser hilos que unen aquellas partes de nuestra sociedad que se resquebrajaron. Más allá de la polarización y división que ha surgido en este proceso electoral, tenemos que recordar que Bolivia somos todas las personas que habitamos este país y por lo tanto para construir un futuro debemos concebir ser un solo conjunto de personas con aquellos que piensan diferente a nosotros. Eso es democracia.
Parte de esa convivencia pacífica y democrática implica acompañar procesos como el de las elecciones sin caer en violencia, pase lo que pase. No puedo hablar siquiera de violencia ""injustificada"" porque la violencia, en su análisis más básico, nunca es justificada. Violencia equivale a abuso, y no puede haber abuso en un país que se considera justo. Todos los bolivianos debemos recordar eso. La definición y los valores de la democracia han sido debatidos por numerosos actores políticos de nuestro país en los últimos años, que constantemente han enmarcado sus acciones en la ""defensa"" de la democracia. Pese a los diferentes enfoques que se dan a esta definición, algo en lo que todos los bolivianos podemos coincidir es que la democracia no puede ser justificativo para agredir a otros en calle. La democracia no se puede defender con golpes porque la verdadera democracia no es violencia, nunca lo ha sido. La esencia de la democracia es la pluralidad, la paz y el respeto. Precisamente por eso encontramos mecanismos, como las elecciones, en los que deberíamos poder expresar esa diferencia de pensamientos a la hora de administrar el país. Diferencia que viene, mano a mano, con paz.
Como una mujer joven (un pequeño hilo dentro del todo), he intentado aportar al tejido social de nuestro país como activista dentro del movimiento ciudadano Ríos de Pie. Nuestro trabajo desde hace años se enfoca en defender derechos humanos y el medio ambiente, basados en la no-violencia y valores de convivencia pacífica. En este proceso he entendido que hablar de paz es mucho más fácil que ejercerla para solucionar conflictos, pero no imposible. Pese a los estereotipos que a veces los bolivianos tenemos de nosotros mismos, si somos un país con gente criteriosa, inteligente, solidaria y trabajadora. Lo veo una y otra vez en las numerosas campañas humanitarias cada vez que Bolivia enfrenta una crisis, ya sea una epidemia o incendios forestales. Por muy debilitado y convulsionado que esté nuestro país, la ayuda siempre llega, y llega desde la misma ciudadanía. Eso muestra que contrario a la percepción pública, si hay aún en nuestra sociedad una capacidad de empatizar con el otro que es más alta de lo que concebimos u observamos a través de medios. Esa cualidad debe ser la base de nuestra esperanza de un futuro pacífico, no importa cómo se ven las cosas en la actualidad. Los bolivianos no estamos destinados a resolver nuestras diferencias eternamente con conflictos en calle. Podemos ser la generación que cambie esa dinámica, sobre todo si tomamos en cuenta algo que nos une a todos más allá de nuestro partido político: después de todo lo que hemos pasado, Bolivia quiere paz.
Photo: Iván Rodríguez / Illustration: Yasser Kim Kerrigan
ENGLISH VERSION
When you work in the media, people want to know your political opinions, because the media represents a very important part in decision-making, leading people to engage in long conversations. That is why, during elections, media consumption reaches its highest peaks. People need information from all political fronts to decide who to support when the time comes to casting your vote.
The term ""medium"" of communication gives a clue to the role played by the information transmitted. In a society that is in constant polarisation, the objective of TV channels, newspapers, radios, is to try to show that there is a third option, which tries to combine the best of both sides. This shows the good and the bad of each character or party, so that the public makes an introspective analysis and finally decides its position, of course there are exceptions. In such cases, certain media ends up being rather a biased issuer towards one of the fronts, to the detriment of the other, which makes it one more agent of polarisation. This type of media ends up losing a valuable part of their audience sooner or later, making their credibility suffer and recovering from this is not an easy task.
That is why the media play a decisive role in the electoral stage, because many voters do not have a decided vote. This was demonstrated by the polls in Bolivia, in the case of the 2020 elections there was a percentage of undecided voters totalling around 20%, a number highly coveted by those who compete to sit in the presidential seat. Deciding to vote, for these people, is not easy and your opinion will depend on all the information you have absorbed.
The media are a vital part of democracy, as they focus on exposing the truth. For the writer Yuval Harari, journalists are ""gossips"" who comment on the powerful, since ""gossip"" tends to focus on not very decorous acts. This is why he classifies them as the fourth estate, as they protect society from cheats and freeloaders. Therefore, the fourth estate needs freedom and independence to carry out its work and expose all perverse acts of the ‘powerful’, free from their onslaught. Economic and political powers have been affected on numerous occasions by the information that is exposed by the media and there will always be attacks that hurt subjectivities. In many cases, they will try to silence the press or buy it, but the truth always comes out and sooner or later it will be known.
During the elections, the public are voting in a government that will rule their country for five years. The media is in charge of showing the candidates' proposals free of propaganda, questioning the ideas of the candidates, opening dialogues and debates, commissioning polls to find out people's voting intentions and amplifying any negative aspects that any of the politicians seeking to be elected to lead the country may have. These duties are valuable for democracy.
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VERSIÓN EN ESPAÑOL
Cuando trabajas en medios de comunicación, la gente desea conocer tus opiniones políticas, debido a que los medios representan una parte muy importante en las decisiones de quienes no están seguros de en qué pensar acerca de los acontecimientos que hacen que las personas se enfrascan en largas conversaciones. Es por ello, que en épocas electorales, el consumo de medios de comunicación encuentra sus picos más altos, debido a que la gente precisa información de todos los frentes políticos, para decidir a quién apoyar en el momento de marcar en el recuadro de la papeleta electoral.
El término “medio” de comunicación, da una pista del rol que cumplen los emisores de información. En una sociedad que se encuentra en polarización constante, el objetivo de los canales, periódicos, radios, es tratar de mostrar que hay una tercera opción, que trata de combinar lo mejor de ambos lados, que muestra lo bueno y lo malo de cada personaje o partido, para que el público haga un análisis introspectivo y finalmente decida su posición. Claro que existen excepciones, de medios de comunicación que terminan siendo más bien un emisor parcializado hacia alguno de los frentes, en detrimento del otro, lo que lo convierte en un actor más de la polarización; esos medios, terminan perdiendo, tarde o temprano, parte valiosa de su audiencia haciendo que su credibilidad se vea afectada y recuperar esta no es tarea fácil.
Es por ello que los medios de comunicación, juegan un papel determinante en etapa electoral, porque muchos electores no tienen un voto decidido, o por lo menos así lo demuestran las encuestas en Bolivia, percatandonos que en el caso de los comicios 2020 existió un porcentaje de indecisos que alcanzaban un 20%, un número muy codiciado por quienes compiten para sentarse en la silla presidencial. Decidir el voto para esas personas, no es fácil y su dictamen dependerá de toda la información que hayan absorbido.
Los medios de comunicación son una parte vital de la democracia, pues se centran en exponer la verdad. Para el escritor Yuval Harari, los periodistas son “chismosos” que comentan sobre los poderosos, pues el “chismorreo” suele centrarse en actos no muy decorosos, es por ello que los cataloga como el cuarto poder y que protegen a la sociedad de tramposos y gorrones. Es así que el cuarto poder, necesita libertad e independencia para realizar su trabajo y sacar a la luz todo acto perverso de aquellos llamados poderosos sin la arremetida de los mismos. Los poderes económicos y políticos, se ven afectados muchas veces con la información que es expuesta por los medios de comunicación y siempre van a existir ataques que hieren subjetividades y en muchos casos, intentarán silenciar a la prensa o comprarla, pero tarde o temprano será conocida.
Durante las elecciones, el público necesita tomar una decisión para los próximos cinco años de su país, y los medios de comunicación se encargan de mostrar las propuestas de los candidatos a partir de la propaganda, interpela las ideas de los postulantes, abre diálogos y debates, encarga encuestas para conocer la intención de voto de la gente y se encarga de amplificar cualquier aspecto negativo que pueda tener alguno de los políticos que busca ser elegido para dirigir el país. Esa tarea es valiosa para la democracia.